Ven, que te limpie los ojos...

y acostúmbrate ya al resplandor de la luz.

Ésta es la consigna: acostúmbrate ya al resplandor de la luz.


Walt Whitman

jueves, 23 de abril de 2015

Estados de ánimo_3

El estado de ánimo de la resignación


El futuro se caracteriza por ofrecernos un espacio de indeterminación, sujeto a nuestra capacidad de acción, porque puede ser diferente del presente, en razón de las acciones que pueden llevarse a cabo.
Alguien está en la resignación cuando se comporta, en un determinado dominio, como si algo no pudiera cambiar, mientras que nosotros consideramos lo contrario.

Podemos producir una conversación subyacente que cuestionaría la opinión de que algo no puede ser cambiado, juzgar que lo que alguien estima como inmutable puede cambiar.
Al admitir y observar nuestra resignación surge una tensión entre juicios de posibilidad y facticidad. Por una parte, las cosas podrían ser diferentes; por otra, estamos poseídos por el juicio de que las cosas no van a cambiar, hagamos lo que hagamos. Al menos podemos admitir que teóricamente podrían cambiar.

-La persona no ve el futuro como espacio de intervención para transformar el presente a partir de acciones.
-Para la persona esta resignación puede aparecer como realismo fundado, por esa tendencia que tenemos a justificar estados de ánimo.
-No nos queda claro cómo ejecutar el cambio. No sabemos qué hacer concretamente, por lo que no hacemos nada, una manifestación muy común y generalizada de resignación.


El estado de ánimo de la ambición

Destaca por la identificación de amplios espacios de intervención que conllevan el germen del cambio.
Una persona ambiciosa entiende que el presente construye futuro y, al hacerlo, trasciende lo que hoy existe ("voluntad de poder" de Nietzsche).


Reconstrucción lingüística:

-le corresponde un juicio que habla sobre la manera como una persona se para frente al futuro.
-una mirada diferente al futuro en que este es visto como un vasto espacio de posibilidades de acción de gran capacidad generativa, de construcción de nuevas realidades.

-La persona ve posibilidades de acción donde otros normalmente no las ven y se compromete en la ejecución de tales acciones.


De la resignación a la ambición

Podemos identificar un área en la cual sospechamos que tras nuestro "realismo" podría esconderse un estado de ánimo de resignación, desde la reconstrucción de la estructura lingüística en la cual declaramos "No se puede hacer nada aquí" o "Haga lo que haga, nada va a cambiar", en circunstancias que otros pueden refutar nuestro juicio.

-Examinar los fundamentos de esos juicios. Podríamos descubrir que los supuestos obstáculos no existen, o podrían superarse.
Puede suceder que no actuemos porque suponemos que si hiciéramos una determinada petición, ésta nos sería denegada, o pensamos que si entabláramos una conversación para explorar una posibilidad de interés, terminaría en nada, pero si lo hacemos no es extraño descubrir que nuestro supuesto inicial era infundado, o nos damos cuenta de que esos supuestos están basados en que somos incompetentes para hacer peticiones o desarrollar esas conversaciones de manera que el interlocutor pueda observar las posibilidades implícitas. Las circunstancias pueden cambiar si nos comprometemos a aprender a sostener esas conversaciones.
-A veces no visualizamos acciones eficaces para producir un cambio. En este caso lo que se requiere es entablar conversaciones para posibles acciones. Quizá querríamos hablar con otras personas, leer sobre el tema y seguir acciones que nos permitan un estado de ánimo conducente a las especulaciones fértiles.
-Si admitimos que teóricamente las cosas podrían cambiar, pero no sabemos qué hacer, podemos recurrir a las acciones "reflexivas". Si no sabemos qué hacer a continuación, podríamos ejecutar las acciones que nos conducirían a las acciones que deberíamos realizar para llegar adonde queremos ir. Podemos aprender, ejecutar la acción de ampliar nuestra capacidad de acción. El aprendizaje es una de las formas más importantes de alejarse de la resignación y hace ver alcanzable lo que pudo parecer imposible. A través de él transformamos nuestros juicios de facticidad en juicios de posibilidad.



Resumen páginas 191 a 193
Podéis descargar la fuente en el siguiente enlace:

Ontología del lenguaje - Rafael Echeverría

martes, 21 de abril de 2015

Me pregunto si me pregunto qué me pregunto.

Estados de ánimo_2

Del resentimiento a la aceptación

-Identificar los juicios que aparecen en  base a la reconstrucción lingüística
-Examinar qué fundamentos encontramos para sostener los juicios que nos conducen a efectuar la acusación.
Es posible que descubramos que nuestra acusación no tiene base y a quien acusamos no es del todo responsable.

En el caso de que nuestro examen confirme los fundamentos de acusación por las consecuencias que resultaron de ese comportamiento, ¿cómo superamos nuestro resentimiento?


-Capacidad de hacer una declaración que dé por cerrado el pasado y nuestras conversaciones privadas.

Tres opciones: mantener acusación en silencio, conversación de mutua recriminación o efectuar un reclamo

Recriminación o queja: Similar a "una conversación de juicios personales". Culpamos a alguien por lo sucedido y le avasallamos con juicios.
Puede servirnos de desahogo y ayudar a liberarnos de nuestra rabia. La desventaja es que a menudo obtendremos como respuesta el rechazo de nuestra interpretación de los hechos, el intento de mostrarnos nuestra propia culpabilidad en lo ocurrido y otra avalancha de juicios personales. Una conversación de recriminación mutua puede caldearse aceleradamente y no suele generar acción reparadora alguna, sino terminar deteriorando la relación entre las personas. Algunas personas suelen ir pasando de una recriminación a otra, no cierran el ciclo, tal vez piensan que con recriminar al otro hacen todo lo que deben realizar.

Reclamo: Similar a "la conversación para la coordinación de acciones". Procura tomar las acciones que conducen a eliminar la causa del resentimiento, y esto posee el poder de disolverlo. De ser exitoso, suele terminar en promesas de acciones que se hacen cargo del daño producido. Las partes involucradas abren la posibilidad de salir del resentimiento cuando se logra un acuerdo, recuperando la dignidad que se consideraba afectada.
En todo caso observemos que el reclamo se formula con objeto de dar por cerrada una conversación privada que viene del pasado.
Está conformado por varios actos lingüísticos, se combinan declaraciones, afirmaciones y peticiones.

Estructura canónica:

Declaración: «Tengo que hacerte un reclamo».
Afirmación: «Tú me prometiste que ibas a hacer x en tiempo y».

Afirmación: «No cumpliste lo prometido».
Declaración: «Como consecuencia de tu falta de cumplimiento, me he visto perjudicado».
:... [Pueden proveerse afirmaciones que funden el juicio anterior].

Declaración: «Te hago responsable de estos perjuicios».
Petición: «Como forma de asumir tu responsabilidad por los perjuicios que me has producido, te pido «a», «b» y/o «c»».
: ... [Respuesta]
Declaración: [Si la respuesta es positiva] Gracias.


Examinamos los pasos de la estructura anterior:

-La 1ª declaración crea el contexto advirtiendo al oyente el carácter de la conversación que se inicia, contribuye a establecer el estado de ánimo adecuado para tenerla.

-El 2º paso sirve para contrastar la legitimidad y justificación del reclamo. Existe la posibilidad de que hubiera un malentendido en la promesa o la situación real no haya sido de incumplimiento. A veces hacemos presunciones que no son verdaderas, hablando de lo que nos resiente abrimos la posibilidad de contrastar si eran verdaderas o falsas. Si no ha habido incumplimiento, nuestro resentimiento se disuelve y el reclamo pierde sentido.
Si nuestro oyente está de acuerdo con nuestras afirmaciones, podemos entrar con plena legitimidad al núcleo del reclamo, declarar el perjuicio que hemos sufrido, declarar la responsabilidad de quien no cumplió y proceder a pedir alguna reparación.

-Paso 3º. Hay un espacio para que la otra persona aclare como hemos dicho anteriormente. En el caso de que hemos comprobado que nuestro reclamo es legítimo, y en el caso en que lo que estimamos una reparación adecuada es aceptado, el motivo del reclamo se disuelve y con eso nuestro resentimiento. El paso final de "Gracias" es una declaración de cierre.
Si no se acepta lo que pedimos:
-Posibilidad de alcanzar un acuerdo. Entramos en negociación sobre los términos de la reparación, en que también el oyente pueda hacernos contraofertas.
-Posibilidad de llegar a entender y aceptar las razones que tuvo para no cumplir, cerrando de este modo sin necesidad de reparación.
-Reevaluación de nuestra relación con esa persona en función de la consecuente pérdida de confianza.

En todos estos casos hemos logrado, de todos modos, avanzar hacia el cierre de la conversación privada de la que se nutría nuestro resentimiento.

Hay circunstancias en la vida en que el daño se nos presenta como irreparable. O que existiendo la posibilidad de reparación, esta no logra compensar la pérdida incurrida como consecuencia de la acción o inacción del otro.

La alternativa del perdón. Los seres humanos cometemos errores y no medimos todas las consecuencias de nuestros actos.
Las razones que nos damos para actuar de una u otra forma están sujetas a la precariedad de todas nuestras interpretaciones. La aceptación de esta facticidad da lugar a la compasión, no la asociada con la lástima. Es la aceptación plena del otro, con sus limitaciones, cegueras e incompetencias. Desde la emocionalidad de la compasión se expande el espacio para perdonar.
Hay quienes para perdonar ponen la condición de que el responsable declare su arrepentimiento, haciéndose merecedor de nuestro perdón, pidiéndolo. No encuentran si no razón o argumento para perdonar. El perdón se paga con el arrepentimiento, particularmente cuando no hay posibilidad de reparar el daño. Esta condición, siendo muchas veces válida, no puede erigirse como principio incuestionable. El perdón no solo libera al responsable del daño realizado de la culpa que le atribuimos, también libera al resentido de las consecuencias de este estado en su existencia. El principal beneficiado del perdón no es el perdonado, sino quien perdona.

No es un acto que libere de responsabilidad a quien nos perjudicó injustamente; es el acto que nos libera del resentimiento cuando precisamente tenemos fundamento para culpar a alguien. Esta es la alternativa.

-Declaramos que no permitiremos que nuestro resentimiento, la interpretación sobre el daño que se nos infligió en el pasado, interfiera en nuestras posibilidades de convivir y seguir coordinando acciones en el futuro.
Cuando además no es deseable sino inevitable compartir el espacio, es una consideración importante.
-No nos comprometemos a olvidar, escapa a nuestras posibilidades. Nos comprometemos a cerrar una determinada conversación acerca del pasado y no usarla en contra de una determinada persona en el futuro.

La alternativa de declaración de término de la relación. La magnitud del daño producido nos puede hacer concluir que ni el reclamo, ni tal vez el perdón, serán suficientes para restablecer nuestra relación con la persona. No lo vemos aceptable por este tipo de factores:
-La responsabilidad que le cabe a esa persona en haberlo producido.
-La recurrencia sistemática de un mismo tipo de acciones.
-La profunda desconfianza desarrollada hacia esa persona.
...

Esta es otra manera de cerrar nuestra conversación de resentimiento cuando nada de lo anterior ha dado resultado, una manera debida de hacernos cargo de nuestra dignidad.



Hay acciones que se pueden ejecutar desde el otro extremo, la persona que genera el resentimiento o sistema que lo origina. Se trata del diseño de entornos que se anticipen a la posibilidad del resentimiento, desde los que se puedan tomar ciertas medidas para evitarlo.
Es un aspecto del diseño de organizaciones, donde el tema de la distribución desigual del poder puede generar permanentemente resentimiento.

Formular promesas claras

Para evitar el resentimiento podemos diseñar la forma en que hacemos promesas. A menudo las personas juzgan que las promesas que se les hicieron no se cumplieron.

Factores:

-Ambas partes escucharon la promesa de un modo muy diferente.
Cada vez que hacemos promesas que den cabida a suposiciones o expectativas no fundadas sobre las condiciones de satisfacción acordadas y sobre los estándares implícitos en esas condiciones de satisfacción, hay riesgo de producir resentimiento.
-Expectativas desiguales de las personas.
-El cumplimiento es evaluado con distintos estándares (contextos distintos). Es importante explicitar los contextos en los cuales operamos y no asumir que todos tenemos las mismas expectativas o los mismos estándares.
-Comunicación deficiente. Es importante preocuparse de hacer promesas claras, verificar que todos los involucrados escuchen las promesas en la misma forma, dejar muy en claro los compromisos que cada parte adquiere para cumplir sus promesas. Evitar en lo posible la ambigüedad para formular promesas
-Facticidad de la ambigüedad de la comunicación. No podemos estar absolutamente seguros de la forma en que las promesas fueron escuchadas. Aunque podamos verificar cómo cada uno entendió lo que se dijo, escuchamos también desde nuestra propia estructura y antecedentes históricos de manera inevitable.


Comprometerse a compartir algunas conversaciones privadas y permitir hacer reclamos

No permitir que el resentimiento crezca cuando ya ha aparecido y manejar la descoordinación potencial de acción que éste implica es el sentido de este epígrafe.

-Acuerdo mutuo (como compromiso básico en una relación) de compartir toda conversación privada acerca de cada uno de nosotros que, juzguemos, pueda interferir en la forma en que coordinamos nuestras acciones conjuntas.
-Lo anterior implica mantener abierto un espacio para el reclamo.
-Es indispensable que cada una de las partes no se sienta amenazada cuando comparta una conversación privada, no ha de haber temor, lo que significa que aquellos que hablen sobre sus conversaciones privadas o reclamen no sufrirán consecuencias negativas.
-No se trata de hacer públicas todas y cada una de las conversaciones privadas, decidimos desde el respeto pleno, la confianza y la ausencia de temor. Sí nos comprometemos a contar conversaciones que a nuestro juicio tienen el poder de interferir en nuestra coordinación de acciones.



Resumen páginas 186 a 191.
Podéis descargar la fuente en el siguiente enlace:

Tratado acerca de la confianza

El campo es así de loco
el campo no tiene puertas
así es de natural él
Confío cuando cabe el riesgo
y no veo y no habrá seguridad
confío cuando presupongo el bien y la inocencia
confío en que lo oculto de la vida no sea para mal
Es abrir
y dar
la mano
a esta locura inevitable de estar vivo
de no saber
Confianza... Su presupuesto es la incertidumbre
su sentido, la aceptación del riesgo necesario
su credo, la precisa valentía natural

Estado del malestar

Se fueron todos los sueños
las ilusiones falsas
las consignas seguras, las promesas
¿Te atreves ya a hacer de tu vida la mejor posible?
-me refiero a tu vida, no a otra vida-
¿Vas a declararlo? ¿No es mejor
que los cajones de mi vida personal
desaparezcan convirtiéndose en humo?
¿No está mejor ahora
que ese desequilibrio no sea
porque falte un sueño?

Nada encaja
he descubierto la prótesis de la mentira
y nada es como tendría que ser

Puedo vivir sin tantos amigos, sin los planes "normales"
Puedo vivir viviendo sin soñar, puedo aceptar
que mi vida no se adecua ni debe ir bien
pero que es completamente válida
que las manos que encuentro no son costumbres
y que por eso están ahí
que la tristeza es un sentimiento encomiable

No necesito los sueños, lo que yo quiero
es abrir esta puerta de mi vida
a lo desconocido
a algo más grande que nosotros, que yo...
que mi deseo
Quiero, por fin, emprender la aventura

No, las cosas no salen bien, va todo
según los planes acordados

Que el "bienestar" fracase...
que guarde luto por la nada...
que reconozca el parche del desconsuelo

No quiero seguir soñando, quiero
atreverme a mirar
mi propia vida cara a cara
llorar si tengo que llorarla
-ahora que ya la he liberado-
y que me diga lo que espera de mí
porque no haría otra cosa que atreverme a hacerlo

lunes, 20 de abril de 2015

Estados de ánimo_1



Resultado de imagen de cuadro facticidad posibilidad




Recomiendo que este esquema lo vayáis mirando a raíz de ir leyendo acerca de los estados de ánimo, ya que así será mucho más comprensible que ahora, de entrada.




El estado de ánimo del resentimiento

Características:

-Es similar a la ira aunque se diferencia en que el resentimiento no se manifiesta abiertamente, suele quedar escondido, oculto como conversación privada, creciendo en silencio.

-En la conversación subyacente en la que interpretamos que hemos sido víctima de una acción injusta, nos vemos con el derecho moral a obtener algo que nos fue negado o de que merecíamos algo mejor de lo que obtuvimos.

-Hay esa conversación un juicio de que alguien nos cerró determinadas posibilidades en nuestra vida y no podemos hacer nada para cambiar esta situación (facticidad), aparece como culpable por lo que nos sucede y además otro juicio de que ello es injusto y por tanto nos oponemos tenazmente al estado actual de cosas que, sostenemos, nos hizo víctimas de la injusticia. Puede ser un individuo, una generalización en referencia a un grupo o hasta el mundo y la vida como un todo.

-Impotencia.

-Si no se detiene en lo anterior, habrá espíritu de venganza. Una declaración (o promesa) de que sea quien sea el responsable tarde o temprano pagará, se hará justicia, llegará el momento en que nos vengaremos o alguien (justicia divina) nos vengará.

Generadores:

-Se da si hay una situación que obstruya o impida manifestar nuestra ira o hacer un reclamo, se bloquea la posibilidad de hacerlo pública la conversación privada.
-Promesas incumplidas. Hay derecho de esperar algo.
-Expectativas consideradas legítimas no satisfechas. Basadas en presupuestos sociales de responsabilidad ante un comportamiento.
-Juicio de que no seremos comprendidos
-Juicio de que si hacemos público el reclamo habremos de enfrentar consecuencias aún peores (más abuso, más humillación, estar a merced del poder de otro, pago de consecuencias, etc.)
-Consideración de que nos encontramos en una posición precaria de poder.
-Se nos humilla y se abusa de nosotros o así lo consideramos.
-Cuando la coordinación de acciones está basada en el temor, el resentimiento puede desarrollarse con extrema facilidad.
-Distribución desigual de poder y normalización de esto.
...

Consecuencias:

-Es extremadamente corrosivo para la convivencia social
-Produce un sufrimiento penetrante y a veces casi permanente que se manifiesta en múltiples dominios de la vida.
-No hay alegría ni felicidad verdadera para quien vive en resentimiento.
-Restringe u obstruye severamente nuestras posibilidades de acción, pues estamos absorbidos por una conversación que se niega a aceptar la pérdida, alimenta nuestro juicio de injusticia y acusación de culpabilidad, reina sobre el presente y estrecha el espacio del futuro, impregnado por los juicios de resentimiento, sobre todo de que seguiremos siendo tratados injustamente, volviéndose a incubar la posibilidad del resentimiento.

Consecuencias para quienes son objeto del resentimiento de otro:

-Entorno hostil aun cuando no lo perciban.
-Intentos de coordinar acciones permanentemente desbaratados.
-Posiblemente enfrentan la promesa no formulada de que van a pagar por aquello de lo que se les acusa silenciosamente.
-La productividad puede verse afectada en todo el entorno.

Reconstrucción por la estructura lingüística del estado de ánimo del resentimiento:

— Afirmo que sucedió (o no sucedió) X
— Juzgo que ello implica el incumplimiento de una promesa o de una legítima expectativa
—Juzgo que X me causó daño y restringió mis posibilidades actuales
— Juzgo que esto no es justo
— Declaro que «A» es responsable de esto («A» puede ser una persona, un grupo de personas, una institución, etcétera)
— Juzgo que no puedo hacer nada ahora para que «A» repare el daño que me ocasionó
— Declaro que esto no es correcto (no debiera ser, o debiera ser diferente)
—Declaro que en algún momento, en algún lugar, en alguna forma, «A» va a pagar por esto

Se observa la tensión entre el juicio "no puedo hacer nada ahora" y la declaración "las cosas debieran ser diferentes", ambos elementos imprescindibles para que haya resentimiento. Un juicio de facticidad ligado a un juicio de posibilidad.

Según Nietzsche, encadena al ser humano, nos convierte en esclavos, lo que no es solo un asunto político o legal, sino sobre todo una condición del alma humana. Epicteto, que fue jurídicamente un esclavo, demostró ser un alma libre. Quien es jurídicamente libre y vive en resentimiento, pierde su libertad y transforma el objeto de resentimiento en amo de su existencia viviendo en función de él, la injusticia se transforma en guía y obsesión al vivir, nuestra coherencia la define el odio al otro y hasta la sed de venganza.

La trampa es que es trazada una demarcación entre la maldad del otro y el sentido de víctima respecto de uno mismo, coartada para colocarse del lado del bien, pues no es fácil reconocer cómo el odio hacia el otro podría convertirlo en nuestro amo y conferirle poder sobre nuestra vida.
El resentimiento profundiza nuestra impotencia y nos arrebata nuestra libertad, por lo que se ha de insistir hacia el poder liberador del perdón.


El estado de ánimo de aceptación y paz

-Reconciliación con los hechos (la facticidad).
-Se vive en armonía con las posibilidades que nos fueron cerradas
-Aceptación de las pérdidas que no está en nuestras manos cambiar, lo que implica declarar su cierre.
-Reconocimiento de los errores que pudimos haber cometido, los consideramos como precariedades que pueden ser corregidas en el futuro.
-Reconocimiento de los errores o acciones nocivas de los demás sin buscar que no se repitan sino aceptando el hecho de que no lo podemos cambiar.
-Consideración de que lo que sucedió en el pasado no tiene necesariamente que repetirse en el futuro.

Para Epicteto, la aceptación nos permite abocarnos a la tarea de cambiar lo cambiable, sin consumirnos por el lamentar inútil frente a lo que nada podemos hacer. Esto nos coloca en la senda de transformación del futuro.


Resumen de páginas 182 a 186.
La fuente puede descargarse en el siguiente enlace:

Juicios

Cómo se fundamentan los juicios

Condiciones básicas:

1/ "Por o para algo" (sentido).
Es una dimensión esencial de los juicios.
En juicios de comportamiento anticipamos una acción que da sentido al juicio en el futuro. Podemos visualizar un futuro en el cual nuestro juicio abre o cierra posibilidades, según el juicio unas acciones serán posibles, otras no

2/ "Estándar". Un juicio emitido supone cotejar con un conjunto de estándares de comportamiento que nos permitan evaluar la efectividad de las acciones de los individuos, puede haber distintos juicios, incluso contradictorios, acerca de un individuo porque los estándares con los que se emiten son diferentes.

También suele ser juzgada la apariencia, los días de la semana, el clima...
Si nos encontramos frente a una distinción para la cual podemos producir exactamente la opuesta, podemos sospechar que estamos basándonos en un juicio. Bueno y malo, rápido y lento, competente e incompetente, eficaz e ineficaz, hermoso y feo, son todas usadas para emitir juicios respecto a algo estandarizado, no respecto a como lo que juzgamos sea realmente.

Los estándares son históricos, cambian, son sociales en su mayoría.
Suponemos que juzgamos respecto a nuestros propios estándares, en realidad juzgamos más bien solo respecto a los estándares que poseemos, no vemos que estos estándares no fueron producidos por nosotros sino que pertenecen a la comunidad y a la tradición, que están hablando de antemano detrás de nuestro juicio. Para ciertos líderes e innovadores es preciso examinar los estándares existentes y tener sus propios juicios, no los de los demás.

3/ Dominios de observación y acción. El dominio no apunta a una entidad existente, no hay dominios alrededor nuestro, hablamos de dominios. Son identificaciones de frecuentes áreas de intereses, de convenciones sociales que podemos llegar a creer que nos ayudan a actuar, vivir, de manera efectiva.
Emitimos un veredicto limitado al dominio particular en el cual se hicieron ciertas observaciones que determinan que juicio sea más o menos fundado, aunque a menudo extendemos nuestros juicios más allá del dominio de observación. El juicio generalizado carece de fundamento, solo estará fundado si hablamos del dominio de observación concreto desde el cual se ha emitido.
Cuando no evaluamos un comportamiento hablamos solo de dominios de observación. Si evaluamos conductas, estos dominios de observación corresponden a dominios de acción.

4/ Afirmaciones. Si no podemos proporcionar afirmaciones, no podemos fundar nuestros juicios. No podemos fundar un juicio con más juicios, si no hay afirmaciones no está fundado. Con afirmaciones generamos confianza en ese juicio.
A veces necesitamos solo una afirmación, sin embargo en juicios de comportamiento suelen ser necesarias varias afirmaciones, no depender de una sola instancia; es necesario poder confirmarlo como un comportamiento.

5/ No hay fundamento en el juicio contrario. Puede ocurrir que haya más instancias que apunten al juicio contrario a partir de las observaciones efectuadas, se trata de revisar los fundamentos del juicio opuesto al fundar un determinado juicio.


Recapitulando, se requieren las siguientes condiciones para fundar un juicio:

1. La acción que proyectamos hacia el futuro cuando lo emitimos.

2. Los estándares sostenidos en relación a la acción futura proyectada.

3. El dominio de observación dentro del cual se emite el juicio.

4. Las afirmaciones proporcionadas respecto de los estándares sostenidos.

5. No hemos encontrado fundamento suficiente para sostener el juicio contrario.

A los juicios que no satisfacen estas cinco condiciones los llamamos juicios «infundados».


Afirmaciones y juicios implican un cierto compromiso social:

-La afirmación compromete a proporcionar evidencia (si alguien trajera un testigo, esta persona coincidiría con lo que decimos).
-El juicio compromete a tener la autoridad de emitirlo y a proporcionar fundamento para él.



La doble cara de los juicios

El segundo principio de la ontología del lenguaje es "actuamos de acuerdo a como somos". La acción revela al ser que la ejecuta. Es una relación entre acción y ser.
En la medida que hablar es actuar, revelamos quiénes comos cada vez que decimos algo. Esta capacidad del lenguaje de revelar el ser de quien habla es particularmente notable al examinar los juicios.
Tendemos a pensar que estamos enjuiciando aquello de lo que el juicio habla, sin darnos cuenta de cuánto de nosotros se revela en realidad al emitirlo. Dado que el juicio no es una descripción de la observación de un hecho o fenómeno, que lo que el juicio dice no se encuentra "allí afuera", no existe un acto lingüístico mejor para revelarnos nuestra propia alma con mayor profundidad.
Tiene una doble cara, la una mira hacia el mundo, la otra hacia el ser que somos. "Los extranjeros son peligrosos" no dice mucho de los extranjeros, pero sí sabré algo sobre quien lo emite. Seamos conscientes o no, siempre hablan de quienes los emiten, para el coaching ontológico son ventanas al alma humana.
En "El nacimiento de la tragedia" Nietzsche, examinando la relación entre la búsqueda afanosa de la verdad y la vida, escribe: «¿Es acaso la determinación de ser tan científico sobre cualquier cosa un tipo de miedo o una forma de huida del pesimismo? ¿Un último recurso sutil contra... la verdad? Y en términos morales, ¿una suerte de cobardía y falsedad? En términos amorales, ¿una treta? Oh Sócrates, Sócrates, ¿era quizás ése tu secreto? Oh ironista enigmático, ¿era quizás ésa tu... ironía?»


Resumen de la página 69 a 73


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